Los problemas de aprendizaje afectan la manera en la que una persona entiende, recuerda y responde a cualquier información nueva. Estos trastornos afectan la forma en la que el cerebro procesa la información. Es por eso que el entender algunos conceptos resulta muy difícil. 

Las personas con problemas de aprendizaje pueden tener problemas para:
Escuchar o prestar atención
Hablar
Leer o escribir
Resolver problemas matemáticos

Aunque estos problemas ocurren en niños muy pequeños, suelen pasar desapercibidos hasta que el niño llega a la edad escolar. Aproximadamente un tercio de los niños con estos problemas también tienen trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), que dificulta la concentración.

La evaluación y las pruebas realizadas por un profesional capacitado pueden ayudar a identificar un problema de aprendizaje. Los problemas de aprendizaje no desaparecen, pero las estrategias para lidiar con ellos pueden mejorar el problema.

Los niños con trastornos del aprendizaje generalmente tienen una inteligencia normal o por encima de lo normal pero les cuesta expresar lo que saben. Debido a que  tienen dificultad para aprender ciertas materias, a menudo sienten frustración y enojo por lo que es común que tengan una autoestima baja e incluso sufran de depresión. Quizás la persona sepa bien lo que quiere lograr, decir, escribir o hacer pero conseguirlo no le resultará fácil. 
Los trastornos del aprendizaje generalmente se agrupan en tres categorías: 
Trastornos del habla o lenguaje.
Problemas para leer, escribir y aprender matemáticas.
Y otra serie de trastornos tales como problemas de coordinación, motricidad o memoria.

Entre los signos que podrían indicar un trastorno del aprendizaje en niños menores de 5 años, se incluyen:
Retraso del habla.
Problemas de pronunciación.
Dificultad para aprender nuevas palabras.
Dificultad para aprender a leer.
Dificultad para aprender los números, el alfabeto, los días de la semana o los colores y figuras geométricas.
Falta de concentración.
Dificultad para seguir instrucciones.
Dificultad para sostener correctamente el crayón o la lapicera.
Dificultad para abotonar, subir cierres o cremalleras y atar cordones.